Escoria / Irvine Welsh

Irvine Welsh (Leith, Edimburgo; 27 de septiembre de 1958) es un escritor y dramaturgo escocés, conocido a nivel internacional por su obra Trainspotting, adaptada al cine con gran éxito en 1996 por el director de cine Danny Boyle. Considerado un autor de culto, Welsh abandonó la cultura punk londinense a finales de los años 70 del siglo XX para estudiar informática y dedicarse a la compraventa inmobiliaria.
Tras volver a Edimburgo publicó su primera novela, Trainspotting  (1993), que se volvió un éxito de ventas y críticas pese a la polémica que levantó tras su éxito en todo el mundo tras el estreno de la película.
Welsh ha publicado varios libros hasta la fecha caracterizados por transcribir fonéticamente el habla escocesa y sus dialectos, experimentando también con las tipografías y ahondando en la vida diaria, sucia y realista, de la sociedad en la que creció. La narrativa de Welsh es calificada como “realismo sucio”, pero su estilo escapa al estamento estanco que le ha adjudicado la crítica. La crudeza y lo agrio de su humor siempre incomoda, aunque uno sienta superado los tabúes, hay una hostilidad que se logra filtrar en la percepción. Por ello quizás sus publicaciones siempre están acompañadas por el escándalo y la alarma gubernamental. Cuando Escoria (1998) fue lanzada, la autoridad retiró de los lugares de venta el afiche publicitario, pues mostraba a un cerdo con un gorro de la policía británica.
Escoria relata la historia de un pedazo de mierda, literalmente. Los protagonistas de esta trama son un duo singular: el agente Bruce Robertson comparte papel principal con una tenia o solitaria, adherida a sus entrañas. Welsh suprime el monólogo interior por la forma gráfica del intestino: adentro de sus contornos, la voz del gusano huésped medita sobre complejos dilemas filosófico-existenciales. También el parásito le hace de psicólogo, e intenta darnos una explicación casi freudiana del supuesto protagonista.
Bruce Robertson es un policía de lo peor: racista, homófobo, corrupto, irritante, machista y misántropo, adicto a la cocaína, al alcohol, a la fast food, a las putas y a los juegos eróticos que involucren asfixia (“cortar el gas”). Como si esto fuera poco, es un tipo divorciado que busca suplir la ausencia de atención emocional con prostitutas de la zona roja de Ámsterdam; aparte, una infección venérea se va expandiendo en forma de costras en su área genital y muslos. Y como puntilla a todo, Bruce se dedica a ir esparciendo rumores homosexuales acerca de sus compañeros.
Robertson, o Robbo, es el agente asignado para resolver el asesinato del hijo de un diplomático africano.
La obra fue llevada al cine en 2013 por el director Jon S. Baird y en castellano se tituló Filth, el sucio.

Autor: 
Welsh, Irvine
Editor: 
Anagrama
Año: 
2000
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