Exposición de fotografía: Arte mudéjar. Seducir al infinito

Exposición de fotografía: Arte mudéjar. Seducir al infinito

Esta exposición fotográfica enlaza la tradición decorativa medieval que se desarrolló en el valle del Ebro con la del Magreb, heredera de esa misma tradición y actualizada síntesis de la misma.

El arte mudéjar fue un arte cristiano, pagado por ellos para ennoblecer sus templos a mayor gloria de Dios. Costó muchos años, y no menos acalorados debates, hasta que los historiadores del arte le concedieron la condición de estilo artístico. Pese a lo cual, durante mucho tiempo, se ha definido como la manifestación artística de los musulmanes que se quedaron a vivir en territorio cristiano tras la conquista.

Aunque esto fuera verdad en los primeros tiempos, no fue así más tarde, pero, con esa caracterización étnica se trataba de salvar la aparente contradicción que suponía la pervivencia de modelos decorativos y constructivos de tradición islámica tras la conquista cristiana, a pesar de que los modelos románico y gótico llegasen hasta nosotros santificados por las peregrinaciones a Santiago de Compostela y enaltecidos por el cristianismo del otro lado de los Pirineos.

Liberados del lastre ideológico de tener que refrendar la “pureza de sangre”, hoy podemos ver el arte mudéjar como la síntesis de la tradición islámica arraigada durante más de cinco siglos en una población mayoritariamente musulmana y las nuevas corrientes artísticas que llegaban de otros países hermanados en la fe.

A Alá no se le puede representar pero no hay impedimento alguno para glorificar su esencia y su existencia o para simbolizarla como fundamento estético de la obra de arte. De ahí nace una decoración que sugiere el infinito, que lo seduce y lo abraza usando la repetición para sugerirlo. No hay un solo punto que destaque en la composición, evitando así cualquier tentación idólatra. Alá está más allá, es lo envolvente que lo configura todo, es la unidad de la multiplicidad, a la vez síntesis e impulso creador.

Y es ahí, justo en ese punto en el que la repetición se convierte en argumento compositivo, en el que tercian las matemáticas para profundizar en el alma humana; para identificar los movimientos que conforman la composición, deconstruir el paisaje estético y recalar en la parte más emocional del autor que decide, desde esas diecisiete posibilidades que configuran los diferentes grupos de simetría, cuál es el ritmo estético con el que va a rendir tributo al creador.

Hoy, aquí, en este espacio expositivo de la Biblioteca de La Rioja, con esta exposición compartida, las asociaciones ATIM y Participación Ciudadana, queremos invitar a la ciudadanía a trabajar en pos de una mejor comprensión de la cultura islámica en la actualidad a partir del conocimiento de sus profundas raíces

 

Organizada por Participación Ciudadana y Atim

Sala de Exposiciones