Muss: retrato de un dictador ; El gran imbécil / Curzio Malaparte

Nacido en Prato en 1898 con el nombre de Karl Eirch-Suckert, hijo de alemán protestante y de italiana católica, Curzio Malaparte luchó como voluntario en la I Guerra Mundial del lado francés, país al que volvería en sus exilios más voluntarios que reales.
Poco después se convertiría en uno de los glosadores de las virtudes del fascismo y de su líder, Benito Mussolini, que le veía con una mezcla de condescendencia y hastío. Siempre le perdonó cierta extravagancia y su pose de dandi independiente. Sabía que, como tantas cosas en Malaparte, todo en él era una pose, empezando por su nombre, y que su voluntad dependía más de puestos en diarios oficiales y en alguna carta lisonjera que agradara a su ego. Al fin y al cabo era un escritor conocido por su libro Técnicas de golpe de Estado, que estaba cerca de ser un best-seller también en Alemania.
Sin embargo, existía un espíritu paneuropeo genuino en Malaparte. Su ascendencia protestante y alemana y su apego a Francia nos hablan de un italiano más preocupado por las ideas futuristas de Marinetti y conceptos en boga como la voluntad y la superación, que por un nacionalismo decimonónico que repudiaba, y que iba en contra de su concepción de Europa.
Y fue esa alma europea, la alianza con Hitler y la previsible derrota, lo que impulsó la escritura de Muss, un libro sobre el dictador fascista, a medio camino entre la indagación psicológica y el retrato político que trasluce más decepción por la práctica del Duce que por la esencia del pensamiento fascista. Critica su megalomanía, su presencia constante en la conciencia italiana para construir la “leyenda mussoliniana”, y desliza ideas que quizá hoy parezcan erradas al mirar retrospectivamente (como su equiparación de la violencia moral y la física en los años previos a la II Guerra Mundial), aunque otras son de una actualidad contundente: “Europa no es ni bárbara ni estúpida: es, quizá, demasiado civil, dicen los defensores de una tradición que está muriendo por exceso de optimismo, de pereza y de buenas maneras”.
Entre la admiración y el asco, Malaparte describe la práctica fascista que todo tirano debe conocer: despertar los peores instintos del pueblo, siempre pensando en canalizarlos para el único provecho del déspota. El retrato de Mussolini como un ser fatuo, ególatra, hábil, pero fatalmente vulgar, emerge de las páginas de Malaparte, sin que le redima siquiera, su violento final. Sólo en su visita a la morgue donde yace lo que queda del Duce se permite el autor unas pocas líneas piadosas.
Si Muss se acerca, aunque sólo un poco, pues carece de exhaustividad y de una organización lineal, a una biografía, El Gran Imbécil se interna en los terrenos de la parábola y de la pura literatura, con pinceladas que completan el retrato, cruel en lo físico, de Mussolini como un pobre hombre que se ve como un héroe casi divino, y no es más que un tirano rechoncho, culón, torpe al andar y un saco de patatas a caballo; y cruel en lo espiritual, tanto con el dictador como con el pueblo que se dejó tiranizar durante veinte años y que, para su vergüenza, y la de Malaparte, solo con ayuda extranjera consiguió librarse del Gran Imbécil.

Autor: 
Malaparte, Curzio (1898-1957)
Editor: 
Sexto Piso,
Año: 
2013
Lengua: 
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