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Hasta en la fecha de nacimiento es de tebeo. El 17, el 11 o el 10 de marzo (según el profesor Franz de turno) de 1917 salía a la calle la revista de historietas más longeva que ha existido en España. Empezando en una pequeña imprenta de Barcelona y de forma casi ininterrumpida, TBO fue apareciendo semanalmente en los quioscos hasta 1998. Aunque no fue la primera revista de historietas, dado que para ello tenemos a En Patufet, Dominguín o Charlot, la pequeña revista aparecida en 1917 consiguió tal popularidad que su nombre quedó indisolublemente unido al del cómic en España. Tebeo ha quedado registrado en la RAE desde 1968 como término en castellano para revista de historietas gráficas.

Dibujada casi en su totalidad por Donaz y Urda en sus inicios, parecía destinada a desaparecer. La compra de la revista por Joaquín Buigas cambió su previsible destino. Fue incorporando grandes dibujantes y creando un público fiel que, poco a poco, fue creciendo. Diez años después se superaban los 100.000 ejemplares de tirada, que se disparó al poco tiempo hasta los 159.000. En los años 50 la tirada era de 350.000. Ese poder de convocatoria en la posguerra convirtió a TBO en uno de las tres escuelas de dibujantes, junto a la Escuela Bruguera y la Valenciana. La plantilla de la revista se nutrió siempre de dibujantes de calidad, tanto para las historietas de aventuras como para las de humor, que en este último caso eran también guionistas. Donaz  inauguró las páginas de TBO, con la portada y gran parte del primero número. Entre los artistas más destacados que han firmado en sus páginas destacan, entre otros, Escobar, Muntañola, Bernet, Tínez.

El éxito del semanario se debió en gran medida a un humor infantil y sencillo, llano y familiar pero inteligente a la par. Un humor intrascendente, sin rombos, apto para todos los públicos, que no se mojaba y hábilmente huía de cualquier preocupación social o ideológica. Es así como pudo esquivar los diferentes avatares políticos y bélicos, entre ellos mantenerse publicando sin cambios hasta 1938 durante la Guerra Civil o volver a aparecer, aunque irregularmente, en 1941. El humor acorde con su cliente más asiduo, el ciudadano de la clase media, al margen de su edad, consiguió que el TBO lograra convertirse en la revista de humor más leída de su época llegando a grandes tiradas, de ensueño para otras publicaciones, en pleno franquismo.

De entre las series que aparecieron en el TBO, sin duda destaca la archiconocida Los grandes inventos de TBO. Creada en 1922, acabaría siendo el apartado más antiguo y longevo de la revista. Aunque el profesor Franz de Copenhague, que apenas cambió de aspecto, no apareció hasta 1935.  Sus sofisticadas soluciones a los problemas de la vida cotidiana del ciudadano medio no tienen parangón. Entre ellos destacan desde un dispositivo para recoger la ropa del suelo hasta alfombras voladoras familiares, un esquí familiar, una máquina para cortar puros del tamaño de una habitación o los melones cuadrados. Bueno, quizá en este último caso el profesor Franz fue un auténtico visionario.

Otra de las series destacables fue La familia Ulises; una serie de historietas costumbrista creada en 1944 por el guionista Joaquín Buigas, director del semanario, y el dibujante Marino Benejam. La serie está protagonizada por una familia de clase media barcelonesa, formada por un matrimonio de mediana edad, tres hijos, la abuela y un perro. La sátira de la serie es blanda y amable, sin cuestionar jamás el orden social o las relaciones interfamiliares. Sin duda fue uno de los pilares del humor blanco que caracterizó a TBO.

Aprovechando el centenario hemos querido añadir una selección de libros sobre la historia de los tebeos en España, para mejorar el conocimiento sobre el arte de la historieta.

Más información:
Especial El Periódico
Grafopata
tbo1917
Tebeosfera
El Blog de Cuadernos de la Historieta Española

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