Gloria Fuertes: Cien años de poesía para todos

Gloria Fuertes nace en Madrid, en 1917, en el barrio de Lavapiés. Su madre era costurera y su padre bedel en varios destinos. Dada la escasez de medios con que contaba la familia, ella recuerda que era una “niña con zapatos rotos y algo triste porque no tenía muñecas”. Pronto empezó ayudar a su familia con una máquina de escribir alquilada. A los 14 años su madre la matriculó en el Instituto de Educación Profesional de la Mujer, donde obtuvo diplomas de Taquigrafía y Mecanografía, así como en Higiene y Puericultura. En 1935 publicó sus primeros versos en una revista infantil y dió sus primeros recitales de poesía en Radio Madrid. Desde 1938 hasta 1958 trabaja de secretaria en "horribles oficinas". En 1939 y hasta el año 1953, compagina la oficina con trabajar como redactora de la Revista Infantil Maravillas, donde publicaba semanalmente cuentos, historietas y poesía para niños. Al tiempo, consigue estrenar diversas obras infantiles y poemas escenificados en varios teatros de Madrid. El pluriempleo lo completa con la colaboración en la revista femenina Chicas.
En 1942 conoce a Carlos Edmundo de Ory, integrándose en el movimiento poético Postismo y colaborando en las revistas Postismo y Cerbatana, junto con Ory, Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi. En 1950 organiza la primera Biblioteca Infantil ambulante por pequeños pueblos, llevando libros donde éstos no llegan. Es también en este año cuando publica Isla Ignorada, su primer poemario. En 1951 funda junto a Adelaida Lasantas el grupo femenino Versos con faldas, que se dedica durante dos años a ofrecer lecturas y recitales por cafés y bares de Madrid. Con Antonio Gala, Rafael Mir y Julio Mariscal funda en 1950 la revista poética Arquero, de la que fue directora hasta 1954. En 1955 comienza a estudiar biblioteconomía e inglés en el Instituto Internacional de Madrid, donde conoció a la hispanista estadounidense Phyllis Turnbull, con la que mantuvo una relación de quince años. Allí trabajó como bibliotecaria hasta 1961 cuando obtuvo la beca Fulbright en Estados Unidos para impartir clases de Literatura española en la Universidad Bucknell, ("La primera vez que entré en una universidad fue para dar clases en ella”) y en otros centros hasta 1963 que regresa a España. A su vuelta de Estados Unidos impartió clases de español para americanos en el Instituto Internacional. A mediados de los años 70 colabora activamente en diversos programas infantiles de TVE, siendo el popular Un globo, dos globos, tres globos y La cometa blanca los que la convierten definitivamente en la poeta de los niños. Recibe en cinco ocasiones el Aro de Plata y un Aro de Oro de Televisión Española a la mejor escritora (1976). Es el momento de mayor popularidad, premios y homenajes en España, que le acompañarán hasta su muerte en 1998.

Gloria Fuertes es una de las personas que más han hecho por la literatura infantil española en este siglo, con su obra y con su vida. Pero, además de esta sobradamente popular faceta, las vertientes temáticas en la obra de Gloria Fuertes abarcan de lo metapoético a lo metafísico y de lo divino a lo social y solidario. En todas ellas su creación constituye un testimonio confesional y autobiográfico que la misma poeta reconoce. Sin embargo, pese a que fue apoyada incondicionalmente por Gil de Biedma y admirada por gente como Caballero Bonald, nunca gozó de mucho reconocimiento en España, incluso porque su figura resultaba incómoda a más de uno. Lo que había conseguido, lo había hecho sin ayuda de nadie, metiéndose a bregar entre las clases bajas, de donde venía y de donde se sentía. Su conversación era franca en forma de versos, teñida de amor, humor y desamor, de compromiso social y feminismo radical. Pere Gimferrer también apuntó que entre las causas de su olvido "algunas no desinteresadas omisiones, la relativa incomodidad que derivaba de su cordial y sólida personalidad humana y por paradoja mayor su éxito como autora para niños”, viniendo a coincidir con las opiniones anteriormente citadas. Su faceta infantil como motivo de su eclipse en el ámbito poético español.
Justamente esa cercanía al mundo de los niños resulta ser un aspecto derivado de su visión femenina e incluso, a veces, maternal de la poesía. Ella juega con la subversión de géneros y de temas sociales, pero sin llegar nunca a una trasgresión abierta, frontal, por lo que a más de uno le ha parecido una poesía simple y naif. La gama de palabras y de registros usados son los propios del lenguaje de la calle y del mundo de los niños, entremezclado con el de las cartas oficiales, el de las oraciones religiosas y otros registros más conocidos, más populares. Al mezclar el lenguaje cotidiano con el formal, al usar clichés junto a frases populares, lo que crea es un desplazamiento del significado que hace que las palabras pierdan su significado original. La ambigüedad de sus poemas, que suelen venir con cierto tono de humor, enmascara y planta cara a la vez a la soledad y a la crueldad de la vida desde un punto de vista tremendamente femenino.

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